DavidBC
56 años HombrePalafrugell (Girona)
Se unió a mubis el 27 Enero 2026
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Hoppers de Disney y Pixar en Blu-ray sencillo y Steelbook [actualizado]
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Lanzamientos de Universal Pictures en UHD 4K y Blu-ray para mayo de 2026
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6 comentarios
Una colección estupenda DavidBC, a mí me gustan todos menos el último, que me descoloca un poco, aunque Krypto y Supergirl me fliparon.
La BSO de la 1 y la 2 marcaron una época y valen media peli, de ahí que esas dos pelis sean de las preferidas de los aficionados.
Un gran post para un súper héroe que se lo merece :)
Toropedo estoy bastante de acuerdo contigo aunque creo que de la trilogía Zack Snyder Batman vs Superman, mejora en su versión ultimate de 3 horas.
Gracias por comentar.
Cushing, gracias por apreciar el post, ha sido un curro hecho poco a poco, pero quería rendir un pequeño homenaje a un personaje como Superman que excepto las películas de Donner, no están a la altura de lo que es. Aunque Superman 1 y 2, a mí parecer han envejecido mal sobre todo por el apartado técnico.
Respecto a lo que dices totalmente de acuerdo contigo, con lo que comentas de Donner y Burton.
Alfonso LG, El gran héroe mexicano fue una serie que para la época en la que nació no está mal, pero Superman es Superman. Gracias por comentar.
Aclarar que solo quería rendir un pequeño homenaje a un super héroe que al menos para mí, marco mi infancia. Quién en su infancia no anheló ser Superman, llevar un disfraz de el orgulloso al colegio o jugar en el pasillo de casa a serlo como he dicho. Creo que nos tenemos que quedar más con la esencia del personaje, independientemente de los gustos o opiniones que tengamos cada uno sobre las películas, que por supuesto todas son respetables.
Yo te debo reconocer que a mí quien me hizo volar fue William Katt en “El gran héroe americano”.
De Superman (1978) se me quedaron grabadas muchas cosas pero una en particular: el grito que pega antes de volar alrededor del planeta para, ejem, retroceder en el tiempo. Era un crío y me asustó de cojones. Luego sacaron ediciones donde lo doblaron y bah…
Buuuuffff....menuda currada de texto te has pegado, DavidBC!!! Jejejejeejeje
Un magnífico repaso el que has dado a los supermanes cinematográficos.
Y es que yo ya lo he dicho por aquí en más de una ocasión. TODO el cine superheroíco le debe TODO a Richard Donner.
También a Tim Burton con su fenomenal "Batman", pero esa es otra historia.
En cuanto a "El hombre de acero" de Snyder, yo fui a verla con un hype del carajo (Russell Crowe como Jor-El y Kevin Costner como Papá Kent: insuperable!!), pero a mí luego la película me dejó un regusto amargo, y lo sigue haciendo.
Snyder para mí estuvo mucho mejor en la siempre infravalorada, y para mí excelente, Batman vs Superman, con un, para mí, insuperable Ben Affleck como Batman.
En cuanto a Henry Cavill para mí es un Superman excelente, para mí al nivel de Christopher Reeve. El problema es el enfoque oscuro que le han dado. Superman tiene que ser Luz.
Y respecto a la última versión de Superman de James Gunn, tengo que decir que yo la vi con agrado y entusiasmo en el cine.
Pero me ha hecho bajarle puntos en diversos revisionados. Ok no que no es una película tan consistente como pretende Gunn ni los haters de Snyder.
Reitero, magnífico Post, compañero. Te lo has bien currado.
Resumo mi opinion: -Superman 1 y 2 las mejores
-Superman 3 y 4 se cargaron al personaje
-Superman Returns un quiero y no puedo demasiado nostalgico (Pero Brandon esta muy bien)
-Man of Steel buen Superman de Cavill pero mal enfoque del personaje (muy oscuro en mi opinion)
Batman VS Superman (la peor de la trilogia de Snyder) un completo desastre ( no funciona la historia, ni los personajes, Lex es patetico)
La liga de la Justicia la de cines mala a rabiar y la de Snyder es la mejor de su trilogia aunque ese final abierto si sabia q no le iban a dar luz verde para continuar .....se lo podia haber ahorrado
La nueva de James Gun, flojisima( Superman con cero carisma) Muchos personajes, Superman parece un secundario mas. Parece que Gun le gustan las pelis de grupos de heroes ( Guardianes y Escuadron) pero esto es una peli de Superman, ademas de un reinicio. Mal empezamos....
El refugio de la infancia: Cuando una sábana nos hacía volar
Para muchos de nosotros, la primera toma de contacto con el heroísmo no fue un concepto abstracto; fue ver una estela azul y roja cruzar el televisor del salón. De niños, Superman no nos gustaba por lo fuerte que era, sino por la seguridad que transmitía. Saber que había un tipo invulnerable que, a pesar de poder romper un planeta en dos, se tomaba el tiempo de bajar a un gato de un árbol o de asegurarle a Lois Lane que no pasaba nada, que él la tenía, nos hacía sentir a salvo.
Atarse una toalla o una sábana roja al cuello era un ritual de iniciación. En ese momento, el pasillo de casa se convertía en los cielos de Metrópolis. Superman representaba un mundo donde la bondad no era sinónimo de debilidad, sino de máxima educación y respeto. Era el "Boy Scout" definitivo, y esa impronta es la que ha hecho que, cada vez que una nueva película fracasa o triunfa, lo sintamos como algo personal. Queremos que el cine nos devuelva, aunque sea por dos horas, la pureza de esa mirada infantil.
El Teorema Original: La Tetralogía de Christopher Reeve
Aquí se inventó el cine de superhéroes moderno. Tras décadas de seriales en blanco y negro, Richard Donner asumió el reto de hacer que el mundo se tomara en serio a un tipo en mallas. ¿El secreto? Una palabra que Donner grabó en los camerinos de todo el equipo: Verosimilitud.
1. Superman: La película (1978)
La Esencia: Aquí está el molde perfecto. Christopher Reeve no interpretó a Superman; fue Superman. Su gran logro fue entender que el verdadero disfraz era Clark Kent. Manejaba su cuerpo de forma brillante: encorvaba los hombros, cambiaba el tono de voz a uno más agudo y se apocaba para que nadie pudiera sospechar. Cuando se quitaba las gafas y enderezaba la espalda, la pantalla se llenaba de una presencia divina pero extrañamente cercana.
Detrás de las cámaras: El rodaje fue una batalla campal contra los productores (los Salkind). Marlon Brando cobró la tarifa más alta de la historia del cine en ese momento por apenas diez minutos en pantalla y se negó en redondo a aprenderse una sola línea. Afirmaba que memorizar destruía la "frescura" de la interpretación, así que obligó al equipo a pegar sus diálogos por todas partes: en las paredes, en el decorado de Krypton e incluso en el pañal del bebé Kal-El. Por otro lado, Gene Hackman se plantó el primer día diciendo que él no se afeitaba su bigote ni se quedaba calvo para ser Lex Luthor. Donner, tirando de psicología inversa, le prometió: "Si tú te afeitas el tuyo, yo me quito el mío". Hackman pasó por el barbero y, al salir, vio cómo Donner se arrancaba un bigote postizo muerto de risa. Hackman se pilló un cabreo monumental, pero la película ya estaba a salvo.
La Banda Sonora: Lo de John Williams aquí roza lo místico. El tema principal arranca con unas trompetas solemnes que avanzan en un crescendo heroico. Es una melodía que parece deletrear el nombre del héroe con cada nota. Donner recordaba que cuando Williams le tocó el tema por primera vez en el piano, saltó de la silla gritando: "¡Es exactamente eso! ¡Eso es lo que suena en mi cabeza cuando vuela!".
¿Funcionó?: Absolutamente. Es una obra maestra incontestable. Logró el equilibrio perfecto entre la ciencia ficción majestuosa de Krypton, la calidez costumbrista de Smallville y el romance de Metrópolis. Plasmó la esencia del héroe al 100%.
2. Superman II (1980)
La Esencia: Es la deconstrucción del mito. ¿Puede un Dios amar como un hombre? La película brilla al explorar el sacrificio de Clark, quien decide renunciar a sus poderes en la Fortaleza de la Soledad para poder envejecer y estar junto a Lois Lane. El contraste al ver al hombre más poderoso de la Tierra siendo apaleado en un bar de carretera por un tipo corriente te rompe el corazón.
Detrás de las cámaras: Es una de las producciones más caóticas de Hollywood. Richard Donner rodó el 75% de esta secuela al mismo tiempo que la primera peli. Pero los productores, hartos de sus exigencias presupuestarias, lo despidieron de malas maneras tras el estreno de la original y contrataron a Richard Lester. Lester metió mucha más comedia física y chistes visuales, lo que obligó a repetir escenas y desató la furia de actores como Gene Hackman, que se negó a volver para las regrabaciones (por eso usaron dobles de cuerpo en varias tomas). Décadas más tarde, la presión de los fans hizo que Warner editara el "Richard Donner Cut", que recuperaba el tono oscuro, eliminaba las bromas de Lester y rescataba las escenas originales que Brando había grabado antes de ser despedido.
La Banda Sonora: Ken Thorne adaptó los temas de Williams, pero la música se volvió notablemente más militar y áspera para acompañar la amenaza del General Zod y sus secuaces de la Zona Negativa.
¿Funcionó?: Sí, comercial y críticamente funcionó muy bien. El trío de villanos kryptonianos ofreció un desafío físico real que la primera no tenía. Aunque la versión de cines tiene momentos demasiado cómicos (como Superman lanzando un escudo de plástico gigante con su S), la esencia del héroe sufriendo por amor quedó grabada a fuego.
3. Superman III (1983)
La Esencia: Aquí la franquicia perdió el rumbo por completo. La esencia del héroe se diluyó para convertir la película en un vehículo de lucimiento para el cómico Richard Pryor, que estaba en la cima de su carrera. Superman pasó a ser casi un personaje secundario en su propia historia.
Detrás de las cámaras: Richard Lester ya tenía el control total y decidió llevar la película hacia la comedia absurda. Lo único verdaderamente rescatable (y que fascinó a toda una generación) fue el nacimiento del Superman Malvado. Tras ser expuesto a una kryptonita sintética defectuosa (que llevaba alquitrán), Superman no muere, sino que se vuelve egoísta, apático y mezquino. Se vuelve un tipo que va a los bares a romper botellas con cacahuetes y que tuerce la Torre de Pisa por pura diversión. Esto nos lleva a la mejor escena de la película: la pelea a puñetazo limpio en un desguace de coches entre el Superman corrupto y el Clark Kent humano y bondadoso. Era la metáfora perfecta de la lucha interna del personaje.
La Banda Sonora: El maestro de la música electrónica de los 80, Giorgio Moroder, entró a colaborar en la banda sonora. Cambió las secciones de cuerda y los metales clásicos por sintetizadores pop y cajas de ritmo. Fue un experimento muy de su época que hoy ha envejecido regular, despojando al héroe de su atmósfera majestuosa.
¿Funcionó?: No. Fue el inicio del fin. Aunque tuvo una recaudación decente, las críticas fueron feroces. El público infantil no entendía por qué su héroe estaba metido en una comedia de enredos informáticos en lugar de salvar el mundo.
4. Superman IV: En busca de la paz (1987)
La Esencia: El intento desesperado de Christopher Reeve por hacer algo con significado. Reeve, muy implicado en el activismo social, aceptó volver al papel con la condición de que le dejaran coescribir el guion, el cual pretendía ser un alegato pacifista contra la carrera armamentística nuclear de la Guerra Fría. Superman decide confiscar todas las ojivas nucleares del planeta y lanzarlas al sol.
Detrás de las cámaras: Los Salkind vendieron los derechos a la Cannon Films, una productora famosa por sus películas de serie B de bajo presupuesto. A mitad del rodaje, la Cannon se quedó sin dinero y recortó el presupuesto de 36 millones a apenas 17. Las consecuencias fueron catastróficas. Para ahorrar en localizaciones, simularon los exteriores de Nueva York y del edificio de las Naciones Unidas en una gris estación de tren en Milton Keynes, Inglaterra. El villano, Nuclear Man, parecía salido de una convención de disfraces barata. Los efectos especiales fueron tan deplorables que utilizaron la misma toma de Superman volando hacia la pantalla una y otra vez, hasta el punto de que se podían ver perfectamente los cables de sujeción en el cine.
La Banda Sonora: Alexander Courage (creador de la música de Star Trek) intentó rescatar los temas de John Williams, pero la falta de presupuesto también afectó a la calidad de la mezcla de audio, sonando plana y sin la fuerza orquestal de las primeras entregas.
¿Funcionó?: Fue un desastre absoluto, una de las peores secuelas de la historia del cine. Destruyó la franquicia y mandó al personaje al ostracismo cinematográfico durante casi dos décadas. El mensaje era noble, pero la ejecución fue tan ridícula que sepultó cualquier atisbo de la esencia del personaje.
El Puente de la Nostalgia: La era de Brandon Routh
Tras casi veinte años en el "infierno del desarrollo" de Hollywood —donde se canceló el proyecto de Tim Burton y Nicolas Cage, e incluso se barajó un guion de J.J. Abrams donde Krypton no explotaba—, Warner decidió que la única forma de recuperar a Superman era mirando al pasado.
5. Superman Returns (2006)
La Esencia: Esta película es, literal y metafóricamente, una carta de amor a Christopher Reeve y Richard Donner. Narra el regreso de Superman a la Tierra tras cinco años de ausencia buscando los restos de Krypton, solo para encontrarse con que el mundo ha seguido adelante sin él y que Lois Lane tiene una nueva vida. Brandon Routh no intentó reinventar al personaje; estudió minuciosamente los gestos de Reeve, su timidez como Clark Kent y su planta majestuosa como Superman. El héroe aquí es un ser profundamente melancólico, un observador silencioso que sufre por la distancia que lo separa de los humanos.
Detrás de las cámaras: El respeto por las películas originales fue tan obsesivo que el equipo utilizó tecnología digital para restaurar metraje descartado de Marlon Brando de 1978. Volver a escuchar a Jor-El hablarle a su hijo en una película de 2006 fue un choque emocional tremendo para los fans de la vieja escuela.
Sin embargo, el rodaje dejó la que probablemente sea la anécdota física más comentada de la saga: "el problema del traje". El atuendo diseñado para Routh estaba hecho de un material elástico muy técnico llamado Milliskin, cubierto por millones de pequeñas eses grabadas con láser. Era tan sumamente ajustado que, en las primeras pruebas de cámara, la anatomía del actor quedaba demasiado marcada. Para evitar que la película perdiera la calificación para todos los públicos, el departamento de postproducción tuvo que pasar meses retocando digitalmente la entrepierna de Routh en casi todas las escenas para "suavizar" la zona. Además, el actor se tomaba tan en serio la mística del héroe que se prohibió a sí mismo comer o beber mientras llevara el traje puesto si había gente delante, para no romper la ilusión de que Superman era un ser perfecto que no necesitaba alimentarse.
La Banda Sonora: El compositor John Ottman (que además fue el montador de la película) hizo algo muy valiente: reutilizó la partitura original de John Williams. Ottman confesó que era incapaz de montar las escenas de vuelo si no escuchaba de fondo las trompetas clásicas de 1978, porque sentía que a las imágenes les faltaba el alma si no sonaba ese himno.
¿Funcionó?: Es el punto más debatido de la franquicia. En taquilla no cumplió las expectativas titánicas de Warner y la crítica se dividió. Visualmente es una delicia (la escena en la que Superman salva al avión Shuttle frenándolo con su propio cuerpo es espectacular), pero la película cometió un pecado imperdonable para el cine de acción moderno: Superman no lanza ni un solo puñetazo en las dos horas y media de metraje. El conflicto con Lex Luthor (un Kevin Spacey desatado) vuelve a ser inmobiliario y el clímax consiste en Superman levantando una isla de kryptonita. Se plasmó la esencia del héroe en cuanto a su bondad, timidez y sacrificio, pero se olvidó que Superman también es un personaje de acción. Al final, la película se ahogó en su propia nostalgia, dejando a Brandon Routh como un excelente relevo que mereció una mejor oportunidad.
El Enfoque Mitológico: La Trilogía de Zack Snyder (El Snyderverse)
Tras el fallido intento de resurrección nostálgica que supuso Superman Returns en 2006 (una película de Bryan Singer donde Brandon Routh calcaba a Reeve pero el héroe no daba un solo puñetazo), Warner decidió dar un giro de 180 grados. Contrataron a Zack Snyder para responder a una pregunta incómoda: ¿Cómo reaccionaría nuestro mundo paranoico y post-11S si un alienígena con el poder de un dios apareciera hoy?
6. El hombre de acero (Man of Steel, 2013)
La Esencia: Aquí Superman ya no es el Boy Scout sonriente; es un inmigrante indocumentado del espacio exterior que busca su lugar en el mundo. Es un enfoque mucho más físico, de ciencia ficción dura y existencialista. Henry Cavill nos dio a un Clark Kent alienado, solitario, que pasa su juventud escondiendo sus poderes y vagando por el mundo como un fantasma para proteger el secreto que su padre adoptivo, Jonathan Kent (Kevin Costner), murió por proteger.
Detrás de las cámaras: Christopher Nolan estuvo involucrado como productor, lo que se nota en la estructura fragmentada y el tono serio. Henry Cavill se tomó el papel con una disciplina espartana; se negó a usar dobles digitales o retoques para su musculatura. Durante el rodaje de las escenas sin camiseta en las plataformas petrolíferas, llegó a un nivel de grasa corporal tan bajo (alrededor del 7%) que el propio actor confesó que sentía frío en los órganos internos.
La gran polémica de la película llegó al final: para salvar a una familia inocente, Superman le rompe el cuello al General Zod. Esto dinamitó a la comunidad de fans. El Superman clásico jamás mata; prefiere morir antes de cruzar esa línea. Snyder defendió la decisión argumentando que, para tener una regla de "no matar", el héroe primero tenía que pasar por el trauma de verse obligado a hacerlo en su primer día de trabajo.
La Banda Sonora: Hans Zimmer asumió la misión imposible de hacernos olvidar a John Williams. ¿Su estrategia? Prohibir las trompetas. Creó un "muro de sonido" contratando a una sección de doce de los mejores baterías del mundo tocando al unísono. El tema principal, basado en unas notas de piano íntimas que luego rompen en una percusión atronadora, es una genialidad absoluta que describe perfectamente la dualidad entre la soledad del personaje y su poder destructivo.
¿Funcionó?: Dividió al público, pero fue un éxito de taquilla. Visualmente es espectacular (las peleas tienen la escala de Dragon Ball Z), y aunque se echa de menos la calidez del Superman clásico, como reinterpretación moderna y de ciencia ficción funcionó de manera notable.
7. Batman v Superman: El amanecer de la justicia (2016)
La Esencia: Aquí Superman es tratado casi como una figura religiosa, un falso mesías o un salvador incomprendido. La película analiza el peso político y geopolítico de su existencia. El héroe ya no sonríe porque el mundo lo mira con desconfianza y miedo, azuzado por los hilos de un Lex Luthor obsesivo e intelectual.
Detrás de las cámaras: El rodaje estuvo marcado por la masiva escala de la producción. Cavill tuvo que ponerse aún más grande para contrastar con el Batman maduro y acorazado de Ben Affleck. El guion de Chris Terrio estaba lleno de alegorías bíblicas y referencias a la pintura clásica (como La piedad de Miguel Ángel en la muerte de Superman). La anécdota que se convirtió en el chiste de internet durante años fue el clímax de la pelea: el famoso "Salva a Martha". El hecho de que Batman detenga su lanza de kryptonita al descubrir que la madre de Superman se llama igual que la suya fue una solución que sobre el papel buscaba humanizar al alienígena ante los ojos del murciélago, pero que en pantalla quedó forzada y generó oleadas de memes.
La Banda Sonora: Zimmer colaboró con Junkie XL. El tema de Superman aquí se vuelve mucho más denso, trágico y coral, reflejando el juicio público al que está siendo sometido.
¿Funcionó?: Mal en crítica, polarizada en el público. La versión de cines sufrió muchísimos cortes de montaje que hacían la trama incomprensible (la Versión Extendida de tres horas mejora bastante la narrativa). Muchos sintieron que Snyder se había olvidado por completo de la esencia luminosa de Superman, convirtiéndolo en un ser taciturno y distante.
8. Liga de la Justicia (Zack Snyder's Justice League, 2017 / 2021)
La Esencia: El Superman resucitado. Aquí el personaje completa su viaje de madurez: tras sacrificarse por la humanidad, regresa para vestir el icónico traje negro kryptoniano (que le ayuda a absorber más radiación solar para sanar) y convertirse, ahora sí, en el faro de esperanza inquebrantable que lidera al equipo contra la invasión de Steppenwolf y Darkseid.
Detrás de las cámaras: Una de las historias más trágicas del cine reciente. Zack Snyder tuvo que abandonar la postproducción en 2017 debido a una tragedia familiar. Warner contrató a Joss Whedon (Los Vengadores) para aligerar la película, meter chistes y recortar el metraje a dos horas. El resultado en cines fue un monstruo de Frankenstein cinematográfico.
Fue aquí donde nació el infame "Bigotegate": Henry Cavill fue llamado para las regrabaciones urgentes de Whedon, pero estaba rodando Misión Imposible: Fallout y su contrato con Paramount le prohibía taxativamente afeitarse el bigote real que llevaba para su personaje. Warner no tuvo más remedio que rodar sus escenas con el bigote tapado con cera y gastarse millones de dólares en borrarlo digitalmente con CGI. El resultado fue espantoso: las escenas iniciales de la película nos muestran a un Superman con un labio superior de goma, deforme y sin expresión, que arruinó por completo la inmersión del espectador.
En 2021, tras una campaña histórica de los fans (#ReleaseTheSnyderCut), HBO Max permitió a Snyder terminar su versión de cuatro horas. Ahí vimos al Superman real que él quería: sin bigotes de CGI, imponente, con su traje negro y desatando todo su poder de forma coherente.
La Banda Sonora: Whedon contrató a Danny Elfman para la versión de 2017, quien mezcló de forma nostálgica pero perezosa el tema original de John Williams. Para la versión de 2021, Junkie XL regresó y compuso una partitura titánica, donde el tema de la resurrección de Superman suena con una épica casi operística.
¿Funcionó?: La versión de 2017 fue un fracaso estrepitoso que mató el universo cinematográfico de DC. El corte de Snyder de 2021, en cambio, fue recibido como un triunfo absoluto por los fans, demostrando que el arco del personaje sí tenía sentido si se respetaba la visión del director.
El Reinicio y la Vuelta a las Raíces
9. Superman (James Gunn, 2025)
La Esencia: Un regreso absoluto a la Era de Plata del cómic, pero adaptada al siglo XXI. James Gunn diseña esta película para desmarcarse por completo de la oscuridad del Snyderverse. Buscan recuperar al Superman que es, ante todo, un optimista incorregible, un tipo que no tiene crisis existenciales sobre si debe salvar el mundo o no, sino que lo hace porque es lo correcto.
Detrás de las cámaras: El elegido para heredar la capa fue David Corenswet. El nivel de compromiso físico fue tremendo: Corenswet tuvo que engordar y ganar casi 20 kilos de puro músculo para poder llenar el traje. El actor bromeaba diciendo que el proceso coincidió con el embarazo de su mujer, por lo que "ambos ganaron peso juntos", aunque él a base de una dieta demencial de 4.500 calorías diarias.
La gran declaración de intenciones de James Gunn fue el diseño del traje: volvieron los calzoncillos rojos por fuera. En una era donde todos los superhéroes llevan armaduras tácticas y texturas militares, Gunn defendió que Superman tiene que verse un poco clásico, incluso un punto "ridículo" o tierno, porque eso le quita esa imagen de Dios inaccesible y lo devuelve al estatus de protector cercano.
La Banda Sonora: El testigo pasa a John Murphy (Kick-Ass, Guardianes de la Galaxia Vol. 3). La música abandona las percusiones industriales de Zimmer para abrazar de nuevo las secciones de viento, buscando melodías que despierten melancolía pero, sobre todo, una tremenda sensación de triunfo y luminosidad.
¿Funcionó?: Supone un soplo de aire fresco muy necesario. Tras años de superhéroes cínicos, oscuros o cansados de sí mismos, ver a un Superman que vuelve a sonreír a la cámara y que se preocupa por la gente de a pie demuestra que la esencia clásica del personaje sigue siendo universal.
Veredicto Final: ¿Dónde reside la verdadera esencia?
Haciendo un balance de todo este viaje cinematográfico, queda claro que plasmar a Superman es un equilibrio sobre la cuerda floja.
Cuando el cine se pasa de ingenuo o cómico (como en Superman III y IV), el personaje pierde su grandeza y se vuelve ridículo. Pero cuando se pasa de oscuro, maduro y trascendental (como en la etapa intermedia de Snyder), se corre el riesgo de extirparle el corazón al héroe, convirtiéndolo en un ser frío al que le cuesta conectar con la humanidad a la que protege.
La verdadera esencia de Superman no está en sus superpoderes; está en su mirada. Está en la película de 1978 cuando Christopher Reeve vuela con Lois, o en la propuesta de James Gunn de recuperar al héroe que abraza a la gente. Superman funciona de verdad cuando nos convence de que el poder absoluto no tiene por qué corromper, sino que puede ser utilizado para ser infinitamente amable. Al final, por muchos efectos digitales que inventen o por muchos bigotes que tengan que borrar en postproducción, seguimos buscando en la pantalla lo mismo que buscábamos en el salón de casa de niños con la sábana atada al cuello: alguien que nos mire y nos diga que todo va a salir bien.
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