Alfonso LG
HombreMadrid-León-Saturno
Se unió a mubis el 9 Agosto 2020
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12 comentarios
Con lo de Frank Drevin me has descolocado por completo Alfonso LG seguro que pinta algo pero no pillo el que que grande Leslie Nielsen allá donde esté seguro que se están partiendo de risa.
Buena reflexión y edición Alfonso, veo que te gusta todo tipo de cine y eso está muy bien. A disfrutarla!
Gran edición tocayo
https://www.instagram.com/reel/Db1KIPsv2C-/?igsh=aHNpdjl2aHlqODhp
¡Más anomalías!
El monstruo siempre somos nosotros, Rafiki. En todas las épocas. Tal vez no lo sepas pero hay un robot superior a todos. No me refiero a Heraldo de Skynet sino a “TOBOR el grande”. Búscalo y tiembla jaja
Qué gran final tiene Disclosure Day, Jack. Es maravilloso. Spielberg a lo grande.
Te ha oído Spielberg en su última peli. No necesitamos saberlo todo, ya nos lo imaginamos nosotros. Me gustó mucho
Está peli no la conozco. La edición como todas similares, cojonuda
Quédate con esta reflexión: el monstruo somos nosotros....ni X, ni y, ni siquiera z. Y Robby es un magnífico robot y compañero, RO-BOT, nada de tíos disfrazados...es verdad que cualquiera para estar cerca de Anne Francis hubiera matado a Robby, vaciado su interior y entrado en sus entrañas en uno de los mayores anhelos de voyeur cinematográfico que se pueda imaginar...pero no, Robby era un robot un poco Alexa sin deseos carnales de ningún tipo, por eso el padre estaba tan tranquilo mientras ella iba por ahí descalza con modelitos futuristas entre machotes tripulantes de una nave que sabe Dios qué años llevaban en el espacio sin bromuro en sus menús ...
Gracias por leerlo, CinExin_1977. Pues a estas alturas del día tres. Y una Fanta limón. Eso sí, sin azúcar, para que el cuerpo se envenene sin saber cómo procesarlo jaja
Yo desconozco cuántas coca colas te has tomado para expresarte así de bien Alfonso :)
He quedado maravillado, lo has explicado a la perfección y tienes toda la razón, es mejor no buscar lo desconocido, ni falta nos hace, todas las pelis que comentas son geniales de principio a fin e historia de la ciencia ficción.
Ésta es la única que no he visto y estoy seguro de que me iba a gustar mucho.
Grande la Hammer con sus películas y ediciones insuperables.
Una gran compra.
¿Quién es usted y qué quiere?
Desconozco.
Hay títulos de películas que parecen una simple descripción de su argumento. No nos dicen quién es el monstruo, de dónde viene ni qué quiere. Aquí es X. Una forma bastante elegante de admitir que los científicos de la película no tienen ni puta idea de qué está ocurriendo. En realidad, X podría ser primo lejano de muchas criaturas que el cine de ciencia ficción y terror fue colocando ante nosotros durante décadas.
En The Thing from Another World (1951), por ejemplo, el problema comienza precisamente con algo que no debería estar allí. Un organismo encontrado bajo el hielo, procedente de otro lugar, al que los científicos quieren estudiar y los militares destruir. Siempre es así en estos casos, “estudiémoslo para comprenderlo” o “matar, matar, matar”. Siempre los militares acaban a tiros, con tanques y tal.
Después tenemos The Blob (1958), donde el desconocimiento adopta una forma todavía más sencilla: una masa gelatinosa que cae del espacio y empieza a zamparse todo lo que encuentra. Como Homer Simpson pero en moco. Lo inquietante de The Blob es que no razona, solo come y crece. Cuando una criatura no comparte nuestras reglas biológicas o morales, resulta mucho más difícil anticipar lo que hará. En ese sentido, X the Unknown juega en la misma liga. Es una anomalía. Una cosa que aparece y da una paliza a la ciencia. Y eso conecta directamente con otro de los grandes temas de la ciencia ficción de los cincuenta: el miedo a descubrir que quizá no conocemos realmente el mundo en el que vivimos.
Ahí entra Invasion of the Body Snatchers (1956), estrenada el mismo año que X the Unknown. Aquí la anomalía está dentro de nosotros… o es nosotros. La realidad cotidiana y amable deja de ser segura.
También podemos mirar hacia Forbidden Planet (1956), donde la anomalía adopta una forma más cósmica e intelectual. Allí no tenemos simplemente una criatura que aparece para destruir todo lo vivo… tenemos un misterio enterrado en un planeta, una civilización desaparecida y fuerzas misteriosas. Menos mal que contamos con Frank Drebin que soluciona la papeleta. También aparece un robot con un tipo dentro. Es que nadie que lo vea pensaría “ostras, un robot”. No. Piensan “ostras qué cutre, un tipo dentro de un disfraz de robot, mira cómo se mueve. Como tropiece menuda hostia”. Igual que el Godzilla de los cincuenta que subí ayer.
El cine de ciencia ficción de aquella época tenía una obsesión maravillosa: mandar a alguien a un lugar donde no debería estar y esperar a que descubriera algo que era mejor no haber descubierto. Y por eso lo amo. Desde The Quatermass Xperiment (1955), que prácticamente comparte ADN con X the Unknown, hasta Alien (1979). Desde la década de los cincuenta hasta la actualidad. Y siempre me ha quedado una cosa clara: no necesitamos saberlo todo, ni el origen de la anomalía, ni sus motivaciones, ni si le gustan las gominolas aún sabiendo que están hechas de colágeno de cerdo (absteneros de buscarlo en Google)... Es mejor que nuestra imaginación haga el resto (con las gominolas también)
Porque al final, el monstruo que conocemos puede ser aterrador, pero el que no conocemos puede ser prácticamente cualquier cosa…
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