PUBLICIDAD
Recicla tu Filmoteca de Fnac
avatar de Alfonso LG

Alfonso LG

Hombre
Madrid-León-Saturno

Se unió a mubis el 9 Agosto 2020

Variedad NO metálica 58

Variedad NO metálica 58

1 comentario

Alfonso LG
Alfonso LG hace 21 minutos ...

Avelino había nacido con tres piernas. No era una metáfora. No era una forma de decir que tenía mucha prisa o un cipote muy grande. No era el resultado de una infancia complicada ni de una exposición accidental a la radiación de una central nuclear. Avelino tenía tres piernas porque la naturaleza, en un momento de absoluta confianza en sí misma, había decidido hacer una edición especial limitada.
La vida cotidiana no resultaba especialmente sencilla pero se había acostumbrado. Había aprendido a caminar con tres piernas, a dormir con tres piernas y hasta a tropezarse con tres piernas, que tenía un mérito considerable. Había desarrollado una técnica propia para subir escaleras que parecía una coreografía eliminada de una película de ciencia ficción de los años cincuenta. Daba cosica verlo. No era precisamente James Cagney bajando las escaleras con un número de claqué en “Yankee Doodle Dandy”.
Sorprendentemente la sociedad había decidido aceptar sus tres piernas con una tranquilidad admirable. Los médicos las consideraban una peculiaridad anatómica, deseando que la palmara cuanto antes para meterlo en un frasco junto a la colección de fetos deformes. Los vecinos, una rareza simpática. Los niños, algo digno de ser señalado durante unos quince segundos antes de volver a las drogas y a los teléfonos inmóviles.
Todo era “pues es majo la verdad”, “sí pero, ¿cómo hace kk?” o “es como Goro de Mortal Kombat pero con los pies”, hasta que un día todo cambió.
Avelino empezó a coleccionar películas. Películas con funda. Compraba cualquier película con funda, incluso Supersonic Man. La sociedad empezó a ver rarezas no tan simpáticas. Aquello les generaba miedo. Porque tres piernas podían explicarse, pero una colección de películas con funda era algo mucho más difícil de justificar.
Así que decidieron pasar al ataque. “No hay cabida para coleccionistas de fundas en nuestro vecindario”, solían decir. “Tres piernas tiene un pase pero ¿películas con funda? ¡Deberíamos coger antorchas y quemarle la casa!”, gritaban otros.
El vaso se desbordó cuando descubrieron que Avelino además era cinéfilo. Había visto tantas películas que su cerebro funcionaba por referencias cinematográficas. Una habitación llena de cajas le recordaba a Ciudadano Kane. Un pasillo estrecho le evocaba El resplandor. Una persecución absurda por una tienda de segunda mano le parecía una producción menor de William Friedkin.
Para la sociedad ya nada tenía sentido. Era como el dilema de Regreso al futuro. Porque si Marty McFly viajaba al pasado y alteraba el futuro, debía existir algún momento en el que recordara una vida que ya no había sucedido. Y si regresaba a un futuro modificado, ¿qué ocurría exactamente con la versión anterior de Marty? ¿Y cómo podía existir una fotografía que cambiaba mientras él la miraba si la realidad ya había sido modificada?
Los viajes en el tiempo podían tener paradojas. Las fundas NO. Así que decidieron ir a por él con antorchas en mitad de la noche.
Cuando lo encontraron no podían creer lo que estaban viendo. Como una oruga en mariposa Avelino se había transformado en algo… distinto. Había evolucionado. Era algo grotesco a ojos mundanos. El miedo se apoderó de todos, menos de los médicos que ya estaban listos con sus frascos, y… me aburro, imaginaos el final vosotros. Saludos ^^


Tienes que estar registrado en mubis para poder comentar. ¡Crea tu cuenta! o accede con tu usuario