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Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

16 Mayo 2012, 19:18

Entrevista a Shawn Levy, Director de Acero Puro

Tienes una enorme experiencia en comedias, ¿qué te llevó a hacer esta película? 

Steven (Spielberg) y Stacey Snider, la directora ejecutiva de DreamWorks, me llamaron para que hiciera esta película. Desde nuestro primer encuentro percibí una intensa conexión con Steven y Stacey, y llegué a comprender exactamente la película que ellos querían realizar. Por un lado, debía ser divertida y medianamente comercial, que es a lo que estoy acostumbrado; pero por el otro lado suponía una maravillosa oportunidad para ejercitar músculos nuevos, trabajar en un tono radicalmente diferente del tono al que estoy acostumbrado. Estoy muy agradecido con DreamWorks, que tuvo en consideración mis trabajos previos, pero que a la vez confió en mis habilidades para llevar el juego a otro nivel.

Entonces, ¿Acero Puro representa un giro en tu carrera? De ser así, ¿en qué sentido?

Creo muy profundamente que esta película supone una especie de despegue. En un nivel más básico, es la primera vez que hago una comedia. Y la buena suerte que tuve con las recaudaciones en mis películas previas también me dio esta oportunidad. Steven (Spielberg) y Stacey (Snider) vieron algo en mi trabajo que les sugirió que yo era la persona indicada para llevar adelante este proyecto. Y, aparentemente, hacer una película de robots original es algo que nos interesa a todos.

Nos interesa que los gráficos sean atractivos, pero también queremos agregar elementos emotivos. Además, el hecho de que sea la primera película que hago que se sale del ámbito de la comedia hace que cada aspecto sea diferente y novedoso. La velocidad, la edición, la estética, desde el diseño a la iluminación, son completamente diferentes de lo que hice antes. Y me siento muy orgulloso de mis trabajos anteriores, pero éste resulta gratificante de un modo muy distinto.

¿Consideras que este film te llevará a hacer más películas dramáticas?

Realmente, me gustaría mucho. Creo que me sentiría muy cómodo haciendo películas dramáticas. Si tuviera que nombrarte mis diez películas preferidas, probablemente habría muchos más dramas que comedias; y algunos de ellos son dramas bastante clásicos, como Gallipoli, Jaque a la inocencia y Sueños de libertad. Tengo la sensación de que si hiciera alguna película dramática, estaría despojada de todo cinismo, sería optimista y, en cierto sentido, inspiradora. En busca del destino es un buen ejemplo de la película que me gustaría hacer. De modo que estoy muy entusiasmado con la perspectiva de ampliar mis horizontes creativos. 

¿Considera que la diversión es un factor importante a la hora de hacer una película?

Definitivamente: cada día de trabajo me resulta divertido. Las horas son largas, es cansador, hay momentos en los que no veo a mi familia por un largo tiempo. Pero sigo yendo a trabajar con una sonrisa en la cara, sea una reunión de desarrollo, una jornada de rodaje o un encuentro en la sala de edición. Me encanta mi trabajo.

Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

En Acero Puro, ¿cuál fue la situación más divertida?  

Uno de los aspectos del film que más me impactó es que nunca había visto extras así. En Michigan, los extras están realmente entusiasmados por estar allí. Y cada día, en cada pelea, cuando debía ingresar en la mitad del ring y dirigir la hinchada, era una experiencia increíble.
Era una sensación impresionante… sentir que miles de personas coreaban con emoción cada vez que mis brazos de elevaban y sentir el silencio más absoluto cuando mis brazos descendían. Señalar hacia una sección y obtener su respuesta, mientras que con una seña indicaba el silencio de la otra, la orquestación fue visceral y maravillosa. Y por eso las secuencias de lucha resultan fabulosas. En las gradas había personas de verdad que contribuyeron con las escenas tanto como las estrellas.  

Quiero decir, en algunas escenas apenas se ven, como manchitas, pero sin embargo dejan su alma en la tribuna. Y eso fue realmente divertido, dirigir a esa enorme cantidad de extras apasionados.

Creaste un tiempo y un espacio absolutamente verosímil, ¿cómo lo lograste?

Esta pregunta es interesante. Hace poco, un reconocido redactor de revistas de alta gama asistió a la proyección del film y preguntó si las peleas de robot eran reales. Porque una de las ideas fundamentales consistía en que la película debía ser verosímil.  

Diría que una de las cosas más importantes que hicimos en este sentido fue buscar, junto con Tom Meyer, el diseñador de producción, una enorme cantidad de fotografías de revistas, libros de fotografía, de arte y de arquitectura. De modo de obtener un diccionario visual de la estética de nuestra película. Cuando conocí a Mauro Fiore, el director de fotografía, le expliqué en palabras la estética del film, pero también le mostré nuestro diccionario visual.

Le mostré esas imágenes. Y si pudiera mostrártelas ahora, probablemente podrías visualizar exactamente los orígenes estéticos del film. Queríamos que la película estuviese ubicada fuera del tiempo, para eso mezclamos elementos antiguos y futuristas. Es un estilo que bautizamos retro-futurista.

Por ejemplo, un buen microcosmo o ilustración del estilo que manejamos es el camión de Charlie. Ese camión americano de los 60. Mantuvimos la cabina original y le dimos un estilo futurista a su parte trasera. Entonces, esa fusión de períodos temporales disímiles fue el eje de nuestra estética. Como también lo fueron ciertos motivos que queríamos incluir. Luces y sombras, por ejemplo, porque es una película que tiene como tema el reflejo de un padre en su hijo, un hombre reflejado en una máquina, y así sucesivamente. El film trata acerca de esos reflejos y esas sombras. Y en cuanto a las sombras de los personajes, cada uno tiene un robot que funciona, literalmente, como una sombra. 

Entonces, esos motivos, que identificamos claramente durante el proceso de pre-producción, le brindan una contundencia impresionante a la estética del film. Además, me gustaría señalar que, en general, las películas que tienen un escenario futurista buscan la de-saturación de color. Se ubican en una gama de grises. Nosotros buscábamos exactamente lo contrario: una saturación cruda y algo granulada.

Narra la historia de tres almas perdidas, ¿qué podrías decir sobre eso?

Me gusta describirlo como la Trinidad de la redención: padre, hijo, máquina. Todos ellos olvidados y rendidos. Y los tres obtienen la posibilidad de la redención luego de haberse encontrado. Ninguno de ellos hubiese tenido la posibilidad de ocupar ese lugar de no haberse conocido. Creo que ése es el tema fundamental de la película.

Algunos de los robots son reales y otros son producto de la técnica de captura de movimiento, ¿cómo fue utilizado cada uno de ellos?
Las escenas en las que los robots no tenían que caminar o boxear fueron realizadas con robots reales. Cuando los robots están quietos o mueven sus torsos, cuellos o cabezas, utilizamos robots de verdad. Es decir, en casi todas las escenas, y estas escenas son mágicas, cada escena en la que el niño o su padre se conectan con la máquina… es real. 

Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

¿La tecnología de captura de movimiento cambió en algún aspecto la dirección de la película o tu inspiración como director?

En las películas con efectos visuales, incluso cuando hice las películas de la serie Museo, utilizamos un actor real con un espacio blanco o negativo en el cuadro. Y a partir de allí, uno esperaba que un animador, con el que muy probablemente no se iba a tener ningún tipo de contacto, animara los personajes de una manera relativamente acorde a lo que uno esperaba. Se agregaban notas, y quizás se podía obtener hasta un 80% de lo que se deseaba. La captura de movimiento da la posibilidad de trabajar con actores reales, con boxeadores reales, en un ring de box real.

Y yo dirigía la actuación durante las peleas: seres humanos dirigiendo seres humanos. No es animación: es real. Y considero que la posibilidad de dirigir de manera directa la actuación y dejar de depender de la animación fue una ventaja enorme. 

¿Y cómo fue la creación de los robots? ¿Tuvieron que pedir ayuda a especialistas chinos o japoneses?

No, pero sí hicimos un importante trabajo de investigación, en gran medida a través de internet, explorando la cultura de la robótica. Existen cosas tan extravagantes como concursos de baile o batallas de robots.

Nos basamos en esa información. Y una de las características más fascinantes de ese mundo, es que no supone una premisa demasiado disparatada. Se basa en la tecnología, que es algo con lo que estamos bastante familiarizados. La gente está construyendo sus propios robots y los está haciendo participar de concursos. Cuando comencé a filmar la película estaba completamente alejado de ese mundo, y ahora me encuentro mucho más familiarizado con la cultura de los robots. 

Como director y actor, ¿En qué medida lograste dejar de ver a personas sobre zancos y comenzaste a ver robots?

Siempre son personas. Fue cuatro meses después, en la sala de efectos visuales, que vi por primera vez a Atom bailando, y fue magnífico. Lo divertido de la película fue que utilizamos una tecnología llamada motion-capture Simul-cam B, que fue la que inventó Jim Cameron con Avatar.

Pero lo llevamos a otro plano. Contábamos con este programa, que nos permitía filmar una escena en un ring con un hombre sobre zancos, pero que en mi pantalla se veía como un robot. La conversión es simultánea. Eso es maravilloso. Tanto Hugh como yo hemos tenido experiencia en efectos visuales – Hugh como Guepardo y yo con la serie de Una noche en el museo – pero éste era un paradigma novedoso para los dos.  

Así, resulta mucho más real que con wire frame. Se asemeja a un videojuego, porque no es una fotografía real, pero es un robot perfectamente construido. Y te da la posibilidad de ver, durante la misma filmación, el resultado final. Nosotros creamos a Atom. En un cincuenta por ciento de las escenas en las que aparecía Atom, Dakota era él, un robot de dos metros y medio de altura, con funcionamiento hidráulico. Por ese motivo, todas esas escenas resultan realmente mágicas para muchos de nosotros.

Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

¿Qué influencia tuvo Steven Spielberg en la película?

Spielberg tuvo un rol activo en el diseño de los robots. Estuvo muy involucrado, pero debo darle el crédito por haberme dado la oportunidad de hacer el film que quería hacer. Desde el principio dejé bien en claro que yo quería hacer una película que tratara sobre seres humanos, no sobre robots. Vimos muchas películas de robots, pero no sé hasta qué punto esas historias lograron contar una historia humana. Y creo que esa sutil diferencia de énfasis es la que permitió hacer ni Transformers, ni Terminator, ni otras películas del estilo, sino ACERO PURO. En nuestra primera reunión, Steven me dijo “aunque hoy tengas la posibilidad de hacer todo de manera digital, no lo hagas”. 

Me contó que, si bien él había hecho Jurassic Park hace mucho tiempo, la construcción de marionetas y animatronics le permitió brindar una sensación de realidad que de otro modo hubiese sido imposible. Y en esa primera reunión Spielberg me dijo que creara algunos robots. Fue un gran consejo porque los robots reales le dieron una enorme realidad a las escenas. Las interacciones eran con robots reales.

En la actualidad, las artes marciales mixtas parecen interesar tanto a niños como a adultos, ¿Cómo eras de niño?

Creo que la generación que creció junto con boxeadores como Sugar Ray, Ali, Tyson dio lugar a la creciente popularidad de las luchas de artes marciales mixtas, que es indiscutible. Pienso que esta forma de violencia ofrece un entretenimiento mucho más intenso. Por eso me interesó tantola premisa de ACERO PURO. Es la evolución de lo que consideramos entretenimiento. Y, eventualmente, cuando se vuelve demasiado violento para el cuerpo humano, ¿cuál es el paso siguiente? Aparecen los robots, y les cortamos las cabezas y los brazos.  Estamos viviendo en una época fascinada por las máquinas y por la evolución de la mecánica, y ése es el motivo por el que la premisa de ACERO PURO interpela tanto a la audiencia.

¿Crees que alguna vez tendremos la posibilidad de ver una pelea real entre robots?

Si durante nuestra infancia alguien nos hubiera dicho que iba a llegar un momento en el que un aparato nos iba a permitir interactuar con una persona del otro lado del mundo y hablarle, hubiese sonado a ciencia ficción. De hecho, eso era la ciencia ficción en Star Trek, ¿no es cierto? Y ahora es la realidad. Es el tipo de conversaciones que suelo tener con mis hijos, ellos me preguntan cuáles son las cosas que van a existir cuando tengan mi edad. Y a la velocidad a la que progresa la tecnología, creo que es algo absolutamente factible.

En la película hay robots de dos metros y medio que se mueven de manera real y atlética. Eso parece ir en contra de las leyes de la física.
Hablamos mucho sobre la masa. No se puede hacer una captura de movimiento pura. Si se toma la captura de movimiento primero, sobre los boxeadores, y luego se los transforma en robots, se mueven de una forma demasiado humana.

Entonces reducimos la velocidad del movimiento a un ochenta y nueve por ciento. Eso fue importante. La velocidad humana no funciona robóticamente. Entonces, esa reducción en la velocidad permitió darles la masa que les correspondía. En algunos momentos, Atom resultaba demasiado bueno, entonces teníamos que endurecer sus muñecas para darle peso y grosor.

Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

¿Existía algún programa para hacer eso o tuvieron que inventarlo?

Ese programa existía. Lo que hicimos con él fue novedoso, pero por otro lado no habríamos podido hacerlo si Avatar no nos hubiera precedido. En Avatar trabajaron con captura de movimiento y lo conectaron a Pandora, que no existía. Entonces, es una captura de movimiento en tiempo real contra un fondo falso. Nosotros utilizamos la captura de movimiento sobre luchas reales en escenarios de verdad, y esa combinación, que se conoce como Simul-Cam B, nunca había sido utilizada de este modo.   

¿Sentis a veces que  que tu computadora tiene un alma?

Estoy seguro de que la respuesta correcta es sí, pero lo cierto es que no, no lo creo. Lo que sí creo es que Atom tiene un alma. Cuando el robot se enciende y se mueve, te aseguro que se siente algo, y eso está reflejado en la película. Por eso su actuación es intrigante. Cuando uno mira a Atom a los ojos, no se puede ver a través de su malla metálica, pero esos LEDs azules te devuelven la mirada.  

¿Cuánto tiempo trabajaste con los robots antes de empezar el rodaje?

Siete meses. Diseñamos diecinueve robots pero construimos cuatro. Y lo que llevó un buen tiempo fue la secuencia de Metal Valley, en la que Max cae por la montaña. No son efectos visuales; de hecho, construimos la ladera de una montaña de 30 metros de altura. Y colocamos a Dakota allí arriba, con un arnés, y generamos un diluvio. En la escena, Dakota está colgado, en medio de todo el barro y la lluvia, y de pronto, se despeja. Y cuando se da vuelta, podemos ver el brazo de Atom. Yo sabía que ese momento no iba a ser lo mismo si la lluvia y la suciedad eran digitales.     

Describe a Hugh Jackman en una palabra.

Puro corazón. Me doy cuenta de que no estoy cumpliendo con la consigna, son dos palabras, lo siento. Pero él es puro corazón, en el set, fuera del set, todos los días, con todos. Puro corazón.

¿Y Evangeline Lilly?

Magnífica. No sólo es una de las mujeres más bellas que conocí en toda mi vida, sino que además puso todo su espíritu en la interpretación de su personaje. Queríamos que su papel fuese más que el de la chica. Pero aunque su rol era intenso, Evangeline logró profundizarlo aún más, y eso hizo realmente la diferencia. Aparece sólo en un treinta por ciento del film, pero creo que le suma mucho. Y no sólo por sus escenas de diálogo, sino también en la lucha final. Cada vez que la enfocamos, en medio de la multitud, alentando desde la tribuna, te atrapa. Está justo ahí, dejando su alma en ello.

¿Qué sensación desearías que se lleven los espectadores?

Realmente espero que el público logre involucrarse emocionalmente con la película. Espero que se diviertan, se rían ocasionalmente y que festejen. Quiero que la película sea visualmente espectacular. Y el aspecto más celebrado de las primeras devoluciones fue que la película funciona en los dos niveles: en el del entretenimiento y el de la emoción.

Entrevista a Shawn Levy, director de Acero Puro

1 comentario

Lunospe
Lunospe hace alrededor de 8 años ...

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